Bastet

Hace millones de años, en la Tierra no existían los gatos. Pueblos, comunidades, sociedades enteras se refugiaban de plagas mortales que revelaban la extinción de nuestra especie. Las enfermedades eran un desliz incomprensible de dolores e infecciones que no tenían cura y el miedo era el tema principal que cerraba con llave las puertas de las casas.

Fue quizá la intervención divina, o quizá un conjunto de súplicas que de forma espontánea quiso crear una solución.

En el antiguo Egipto, los veneraban como regalos de los dioses. Eran guardianes, amuletos que maullaban, eran la razón de la alegría en cada casa. Eran los héroes de la sequía y la insignia de la vida. Cuando uno de ellos moría, su familia se rasuraba las cejas.

 

No te vas a rasurar las cejas. De todas formas sabía que Renato ya estaba decidido.

Lo hacían en señal de duelo por sus gatos, yo estoy en duelo por mi gato.

 

El ronroneo de los gatos es un poco problemático. Hay muchas teorías que intentan resolver el por qué los gatos deciden vibrar hasta a 150 veces por segundo. Algunos dicen que es comunicación, otros lo llaman “bienestar gatuna”.

 

Para mí es otra cosa.

Con tu gato siempre es otra cosa.

 

Sí, tal vez para ti el ronroneo de un gato es algo normal, algo en lo que ni piensas. Pero yo llegué a experimentar sensaciones que no podía explicarme. Las personas que creen en lo divino de los gatos dicen que tienen poderes curativos. Cuando tenía algún malestar, estaba resfriado o herido, Ra llegaba como si lo hubiera llamado y ronroneaba mientras masajeaba con sus patitas en donde fuera que me doliere. Después de un rato, yo no sabía por qué, me sentía un poco aliviado.

 

… ¿Placebo?

¿Cómo un gato va a ser placebo? Además yo no sabía sobre eso hasta que decidí investigar. ¿Pre-placebo podríamos llamarle? No lo sé, yo solo te explico, los gatos no son cualquier animal. Y Ra no era cualquier gato.

 

Hay muchos que afirman que los gatos son los grandes protectores, y Ra, como todos esos guardianes, dejó de contar la hora del día con sus ojos cuando su vida se dio a basto aquí en la Tierra. Tallé una caja de madera y lo enterré con 5 ratones para mantenerlo lleno en su viaje de regreso a solo nuestros ancestros saben dónde.

¿Que cómo llegó a mi casa? Eso pregúntaselo a él. Fueron tres días que escuché maullidos de un gatito bebé que venían de mi techo. Caminé por las láminas, las abrí, rebusqué por donde pudiera, incluso llegué a decirle a mi pared que se estaba volviendo loca. Fue entonces cuando entendí que estaba metido en unos paneles de madera que hay entre la pared y el techo. Abrí uno y en la esquina estaba enrolladito en sí mismo. Lo agarré, frío, frío, frío, comió tierra todo ese tiempo.

 

Lo crié como si hubiera sido mi hermanito. Nunca le prohibí nada y él de alguna manera intuía lo que me molestaba y dejaba de hacerlo. Sabía cuando estaba triste porque se acurrucaba sobre mi estómago. En las noches, a veces, me parecía que revisaba si seguía respirando. No podría decirte que no sé qué dioses nos hayan dado a los gatos como un regalo, la teoría de la evolución me parece bastante lógica; lo que te puedo afirmar, y con mucha convicción, es que Ra ha sido el mejor regalo que no sé qué dios me ha querido dar.

 gato

 

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2 comentarios sobre “Bastet

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