sobre un tragayescupe monedas en desuso

A un Jl  muy Montúfar,

quien se deshizo de ideas y ahora emprende su viaje a otro mundo.

 

Mientras vamos creciendo, diferentes factores nos hacen pensar que el éxito consiste en cumplir sueños, cumplir sueños, sí ¿pero de quién? tener dinero, una familia; ser alguien respetado, admirado, querido.  Creemos que esas cosas irán llegando mientras seamos constantes y obedezcamos a lo correcto y lo seguro. Yo por muchos años viví pensando de esa forma, y aunque, en realidad, no he logrado nada de lo que acabo de mencionar, pienso que llegar a donde he llegado ha sido muy difícil y ha valido toda la pena.

Perdí amigos, personas especiales. Me alejé de mis padres, de mi familia entera. Fui burlas, fui engaños. Fui una realidad que veía desde afuera. Fui mi propia sombra, mi mentira y mi eterno, eterno cansancio. Todo el tiempo respondiendo que sí a mi propio calvario. Nunca entendí, en el fondo, por qué siempre debía responder asintiendo a cosas a las que no les encontraba el sentido.

Ese era yo, alguien construido de acuerdo a ideas que no guardaban ningún sentido. Ese era yo.

Creía que por ser bueno en algo, aunque no lo disfrutara en realidad, a eso debía dedicar toda mi vida, no había más, no había nada más que hacer de eso mi ingreso, mi forma de identificarme, casi mi nombre. Perdí mucho tiempo, mucha vida por pensar que montar caballos, hacer algo de arte, bailar, correr, observar y leer, eran nada más pasatiempos, momentos que podían aprovecharse haciendo cosas más “productivas”. ¿Pero qué era lo productivo en realidad? Trabajar, trabajar, conseguir aumentos, trabajar por mil años más, jubilarme y ¿luego qué? Mi productividad se resumía a hacer “algo” mientras moría.

Después de meses de pensar que mi vida podía ser algo con sentido, algo más allá de ser una máquina tragayescupe monedas, algo, algo más algo. Tomé la decisión de descubrir quién era en aquellos días. No fue sencillo, no fue encontrar el cielo y tocar el arpa para siempre, pero me acerqué a las personas, las conocí desde adentro. Volví a soñar mis viejos sueños, de esos que busqué cuando era un niño. Volví a ser un niño.

Quizá aún tenga mucho más que desenterrar de mi camino, quizá aún crea mentiras, quizá aún las deje controlar mis ideas. Pero ahora soy mucho más de lo que antes era, ahora busco, exploro, creo y deshago. Ahora soy más humano, más presente, más nuevo. Y aunque parezca que me estoy volviendo un viejo, eso es solo por fuera, y no importa cuando sé que cada día lo veo todo más y más joven.

preconceptos

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s