niño violeta

Crónicas de días soñados en papel, sábanas descosiéndose al aleteo de un libro. El arte es un conjunto paracaidista y tus dedos el timón del atardecer. Corre y escucha, niño violeta, no hay dónde caer. Tu historia es esmeralda de gigantes, escondidos tras la arena de un reloj agrietado.

El pigmento infantil es sustancial para verte en un reflejo de tu fantasía. ¿A dónde corres, entonces? Si no te has encontrado. Detente y escucha, niño violeta, la caída es fuerte, pero te puedo sostener. No te precipites con los pies hacia atrás; cerrar los ojos no es un error al despertar. Escucha, escucha, niño violeta, caer está bien, pero no hasta el suelo. La magia es tu única arma, úsala solo para crear, y cuando el viento llegue, haz de tu sombra una cuerda para volar.

 

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