Tallo blanco

A mi hermana, un tallo blanco.

 

Cuando sus piernas reventaron

se hicieron tiras en el suelo

que hacia el sol ansiaron crecer.

Como un Ocozol quiso ella estirarse;

durante años deseó un árbol ser.

 

De sus raíces tardó en brotar

más de diez años un tallo blanco,

de paz y acierto, de seguridad.

Un tallo blanco llegó a cantar

con las hormigas y plumas de sal.

 

Bajo la luna luego sintió

que era frondosa como un Ocozol,

pero a la luz del día ella se vio mejor

y encontró que no era así,

no era un árbol como todos.

 

Pero eso no le impidió

darse cuenta de que ella era luz,

luz de flores y pétalos largos

que se reían por el jardín.

Fue lo más bello que había allí.

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